Modernización de sistemas heredados

Mantén lo que funciona. Modernizar lo que te frena.

Tus sistemas heredados siguen manteniendo tu negocio en marcha, pero cada cambio lleva más tiempo, cuesta más y conlleva un mayor riesgo. Los modernizamos sin perder lo que ya funciona, al tiempo que reducimos el riesgo para las operaciones críticas que dependen de ellos.

Casos de éxito de proyectos reales

Señales de advertencia de sistemas heredados

Un pequeño cambio se convierte en un gran proyecto

Una nueva función, un cambio en los procesos o un requisito normativo requieren más tiempo y esfuerzo de lo que deberían.

Si cambias una cosa, se estropea otra.

Las dependencias que se han ido acumulando con el tiempo dificultan la predicción del impacto de un cambio, mientras que las pruebas y las versiones se vuelven cada vez más complejas.

Cuanto más nuevo es algo, más difícil resulta conectarlo

Conectar plataformas externas, API o funcionalidades como la Cloud, la automatización y la AI requiere cada vez más esfuerzo debido a las limitaciones del sistema actual.

Cada vez se necesita más para mantener el sistema en funcionamiento

Tu equipo dedica más tiempo y recursos al mantenimiento, a soluciones provisionales y a problemas recurrentes.

Es demasiado importante como para dejarlo tal cual. Es demasiado crucial como para equivocarse.

El sistema da soporte a operaciones críticas, se conecta con otras plataformas y alberga años de lógica empresarial y datos.

Cada nuevo requisito añade otra capa al sistema antiguo

Una auditoría, una nueva normativa o una norma actualizada pueden poner de manifiesto que hay componentes que ya no cumplen los requisitos vigentes, lo que hace que su adaptación resulte cada vez más compleja y costosa.

El enfoque de Essensys

1

Comprender el sistema y el negocio

Realizamos un mapeo de los procesos, los datos, las integraciones y las dependencias.

2

Identificar los riesgos

Identificamos los componentes críticos, las dependencias ocultas y las limitaciones técnicas.

3

Decide qué se mantiene y qué cambia

Definimos qué hay que conservar, refactorizar, migrar, rediseñar o reconstruir, y en qué orden.

4

Modernizar sin un “big bang”

Realizamos los cambios paso a paso, comprobando su corrección sobre la marcha y protegiendo las operaciones críticas.

5

Haz que el sistema siga evolucionando

Tras el lanzamiento, seguimos participando en el proyecto con servicios de asistencia, mantenimiento y desarrollo continuo.

Ventajas principales

Tecnología de última generación

Sustituir los componentes obsoletos que se han convertido en un obstáculo, facilitando así el mantenimiento, la integración y la evolución del sistema.

Mantén tu sistema en funcionamiento mientras lo modernizas

Realiza la transición por etapas para que el sistema pueda seguir funcionando durante todo el proceso de modernización.

Menores costes operativos

Optimizar la infraestructura y el uso de los recursos para reducir los costes de funcionamiento y gestión siempre que la arquitectura lo permita.

Mayor rendimiento, diseñado para soportar más

Eliminamos los cuellos de botella que ralentizan tu sistema y lo preparamos para que pueda dar cabida a más usuarios, mayores volúmenes de datos y más transacciones sin que el rendimiento se convierta en una limitación.

Una experiencia de usuario que cumple con los estándares actuales

Las interfaces actualizadas y los flujos de trabajo más sencillos hacen que el sistema resulte más claro, más intuitivo y más fácil de usar en el día a día.

Protege los datos de los que depende tu empresa

Modernizamos su sistema sin perder los datos ni el historial que su empresa ha acumulado a lo largo del tiempo. Realizamos la migración y la validación con esmero para que todo siga siendo coherente y utilizable tras la transición.

Por qué las empresas nos eligen para la modernización de sus sistemas heredados

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21+

Años de experiencia

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400+

Proyectos realizados

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4 años

Colaboración media con los clientes

¿Estás listo para actualizar tus sistemas?

Preguntas frecuentes (FAQ)

La modernización de un sistema heredado, sobre todo si es fundamental para el negocio, conlleva mucha incertidumbre: qué mantener, qué cambiar, cuánto tiempo llevará y qué riesgos conlleva. Hemos recopilado las preguntas que surgen con más frecuencia en las conversaciones con nuestros clientes.

 

¿No has encontrado la respuesta a tu pregunta?

Significa modificar aquellas partes de un sistema que han empezado a suponer un lastre para la empresa, sin tener que reconstruirlo todo desde cero automáticamente. Esto puede implicar refactorizar el código, cambiar la arquitectura, modernizar las integraciones, migrar datos o aplicaciones, o reconstruir componentes específicos. Lo que se modifique dependerá del sistema y de lo que se quiera conseguir.

Los sistemas heredados rara vez dejan de funcionar de repente. Las señales suelen aparecer de forma gradual: los cambios tardan más en llevarse a cabo, el mantenimiento consume más recursos, las nuevas integraciones resultan más difíciles de implementar, surgen problemas de rendimiento o las tecnologías en las que confías ya no pueden dar respuesta a las necesidades futuras. Lo ideal es que la modernización se lleve a cabo antes de que estas limitaciones se conviertan en problemas graves.
No hay una respuesta única que se aplique a todos los sistemas. Es posible que algunos componentes sigan funcionando bien y merezca la pena conservarlos, mientras que otros pueden haber alcanzado sus límites. Por eso no partimos de la premisa de “modernizarlo todo” o “sustituirlo todo”. Evaluamos el sistema componente por componente y determinamos qué hay que conservar, qué hay que cambiar y en qué orden.
No. Y, en muchos casos, no tendría sentido hacerlo. Podemos centrarnos en los componentes que están causando problemas —desde el código y la arquitectura hasta los datos, las integraciones, la infraestructura o la interfaz de usuario—, conservando al mismo tiempo aquello que sigue funcionando y aportando valor.

En muchos casos, sí. Precisamente por eso evitamos los enfoques de “big bang”. Primero identificamos las dependencias y los flujos de trabajo críticos y, a continuación, dividimos la modernización en fases manejables con puntos claros de validación y transición. El objetivo es reducir el riesgo y minimizar las interrupciones en las operaciones en curso a lo largo de todo el proceso.

Depende del sistema: de su tamaño, de las tecnologías implicadas, del número de integraciones, de los datos que hay que migrar y de la magnitud de los cambios. Una ventaja del enfoque por fases es que no hay que esperar a que se complete todo el programa para ver los avances. Los componentes se pueden modernizar y poner en producción a medida que avanza el proceso.
No hay un precio estándar, ya que no hay dos sistemas heredados que sean exactamente iguales. Antes de ofrecer un presupuesto fiable, necesitamos comprender qué hay, qué debe conservarse, qué hay que cambiar y dónde se encuentran las dependencias y los riesgos. Solo así podremos definir de forma realista el alcance del proyecto y la inversión necesaria.
Sí, pero la AI no siempre es el primer paso. Depende de cómo esté diseñado el sistema, de qué datos se disponga, de lo accesibles y bien estructurados que estén esos datos, y de cómo se conecte el sistema con otras aplicaciones. A veces, la modernización requiere primero sentar las bases adecuadas. La AI puede introducirse entonces allí donde resuelva un problema real o genere un valor empresarial genuino.